diumenge, d’octubre 28, 2007

Los nazarenos

Por ahí tenía un texto medio rezagado sobre los nazarenos, pero está bonito, a ver si les gusta....

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Los nazarenos

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En 1809, un grupo de jóvenes artistas vieneses decidieron dar un giro importante a su arte y convocaron un regreso al espíritu medieval. La explicación de tal hecho se ramifica en varias cosas, en primer lugar, durante la época cundía el ideario romántico, que en los países germanoparlantes era especialmente fuerte. Entre las propuestas de aquella época, estaba la de regresar a la autenticidad y sensibilidad de la Edad Media, momento histórico idolatrado e idealizado por muchas mentes dieciochescas y decimonónicas. En segundo lugar, los muchachos reaccionaron agresivamente en contra de la estética neoclásica, deviniendo en un efectivo movimiento anti clásico. Se propagó con éxito la ideología del retorno a los valores supuestamente primigenios del arte, o sea, que la creación artística debía tener un fin u objetivo moral y/o religioso, por encima del virtuosismo, nombradía y egoísmo que transmitían las academias estatales. Los mencionados artistas también rechazaron el modelo educativo de las instituciones, promoviendo un regreso a la supuesta intimidad del modelo gremial de siglos atrás.

Para lograr sus fines, los seis artistas que al principio se adscribieron a esta ideología, se dieron cuenta que debían vivir de una manera radical, lo cual dio como resultado una hermandad de carácter semi monástico, la Congregación de San Lucas. Los miembros originales de la cofradía fueron Friedrich Johann Overbeck, líder del grupo, Franz Pforr, Ludwig Vogel, Johan Honrad Hottinger, todos de Viena, a los que después se unieron los alemanes Peter von Cornelius y Wilhelm von Schadow.

Los cofrades emigraron a Roma en 1810 para establecerse en el abandonado edificio del convento de San Isidro, en el Monte Pincino. Este lugar fue el idóneo para llevar a cabo sus normas monacales y a la práctica un arte ligado a sus principios ideológicos. Tras el establecimiento en el antedicho edificio, los cofrades se hicieron llamar “hermanos de San Isidro”. Los romanos sin embargo, popularizaron el epíteto de nazarenos, en virtud de que los cofrades portaban el cabello largo y peinado en raya en medio, como en las procesiones. Es bajo el nombre de nazarenos que han trascendido en la historia del arte.

El arte de los nazarenos se caracteriza por gustar de plasmar motivos religiosos. Se observa una exaltación de la espiritualidad y el romanticismo. Hay autores que observan una impronta de carácter nacionalista germánico en sus obras, ya que los artistas exaltaban la factura pictórica de los tiempos en que se consolidó el Sacro Imperio Romano Germánico.

Por medio de la temática religiosa de sus cuadros, la Congregación de San Lucas pretendía revitalizar el arte cristiano, que a pasar de la propagación del laicismo de la Ilustración, aun tenía aceptación dentro de la tradición popular alemana. Formalmente, la producción de los nazarenos es de talante naturalista, preciosista (gusto por el detalle) y cromáticamente anacrónica, o sea, tratando de imitar la paleta medieval o del Renacimiento temprano. También se apreciaba a Alberto Durero, al Perugino o el joven Rafael.

Los miembros de este grupo, más que tener una unidad estilística, compartieron las mismas inquietudes en tanto el contenido de sus pinturas. Está claro que admiraban el arte del Renacimiento, y gustaban particularmente de las piezas realizadas por los frailes-artistas de aquella época.

La razón por la que se dieron a conocer internacionalmente, fue que recibieron la comisión de realizar frescos en dos locaciones, la Casa Bartholdy (1816-17) y el Cassino Massimo (1817-29), ambas cosas en Roma. El grupo finalmente se disolvió al terminarse las pinturas de la segunda comisión. Overbeck fue el único que no regresó a su país.

Si bien la estética de los nazarenos no ha sido ensalzada por la crítica, el estilo de vida radical de sus miembros, la sinceridad de sus intenciones y el aparato ideológico que proyectaban, tuvieron una notable influencia en otro movimiento romántico del siglo XIX, los prerrafaelitas.