dimecres, de desembre 25, 2013

Más manierismo

http://www.cronica.com.mx/notas/2013/801499.html

El manierismo y su halo de perfección y belleza llegan a San Carlos
Adrián Figueroa | Cultura | Fecha: 2013-12-06 | Hora de creación: 01:52:01 | Ultima modificación: 01:52:01
Retrato de un caballero, de Francesco Salviati, se exhibe por primera vez en México.
La exposición Manierismo. El arte después de la perfección es un acercamiento  a las escuelas europeas pictóricas del siglo XVI mediante 46 obras, “para mostrar la perfección, belleza y cambios en las técnicas de producir imágenes con las cuales la religiosidad, la vida cotidiana o el retrato tuvieron nuevos caminos de expresión, dice Marco Antonio Silva Barón, jefe del departamento de Curaduría e Investigación del Museo Nacional de San Carlos.

Entre los cuadros que destacan están San Pedro Penitente y Adoración de los pastores, de El Greco; Retrato de un caballero, de Francesco Salviati, que viene por primera veza México del Museo Metropolitano de Nueva York; y otras de Jacopo Rubusti Tintoreto, Andrés de la Concha y Jacopo Carucci Il Pontorno.

Y al mismo tiempo, dice el curador, es también establecer como esta corriente europea tuvo repercusiones en la Nueva España en ese siglo XVI. “El manierismo viene de la palabra maniera, y en ese entonces se definió como el estilo personal, la belleza y lo perfecto en el arte. “

Pero también vamos a ver las técnicas de composición que introdujeron estos pintores, para realzar sus obras. “Así pues, podemos ver al triángulo como centro de la obra, las eses que definen los cuerpos y la contraposición de los mismos”, añade.

Con esta exposición, que se abre al público hoy y permanecerá hasta junio de 2014, el Museo Nacional de San Carlo cierra su calendario de 2013.

La directora del recinto, Carmen Gaytán anunció que complementario a la muestra, hay una sala de inmersión donde los visitantes y, sobre todo los niños, podrán interactuar con objetos y diferentes escenarios museográficos para que tengan más elementos para aprender y disfrutar de las exposiciones del museo.

Las 46 piezas provienen de los museos Metropolitano de Nueva York, de Arte de San Diego, de Arte de Ponce de Puerto Rico, de Bellas Artes de Montreal y de Arte de El Paso. Además del Nacional de Arte, del Nacional del Virreinato y del Soumaya, así como de las colecciones Catedral Metropolitana, Pérez Simón, Rodrigo Rivero Lake y Daniel Liebsohn, y del Acervo de la Academia de San Carlos.

Más prensa sobre el manierismo

http://www.jornada.unam.mx/2013/12/22/cultura/a04n1cul

Entre las 46 obras que se exhiben en el museo se imponen dos cuadros de El Greco
San Carlos permite apreciar un singular estilo del siglo XVI: el manierismo
Esta muestra de piezas italianas, flamencas y españolas, es de una calidad que hasta supera puestas en escena en otros museos, afirma Carmen Gaitán, directora del recinto
Foto
Conceptos de manierismo hay tantos como hay historiadores del arte, señala Antonio Silva Barón, jefe de curaduría e investigación del MNSCFoto Lusi Humberto González
Merry McMasters
 
Periódico La Jornada
Domingo 22 de diciembre de 2013, p. 4
Dos cuadros de Domenikos Theotokopoulos El Greco, San Pedro en Penitencia y Adoración de los pastores se imponen en Manierismo: el arte después de la perfección,exposición producida por el Museo Nacional de San Carlos (MNSC).
Carmen Gaitán, directora del recinto, recuerda que El Greco pintó cinco San Pedros más o menos parecidos, y éste es el segundo mejor catalogado en el mundo.
No obstante, son anunciadas como piezas estelares Retrato de un caballero, de Francesco Salviati, también conocido como Francesco de’ Rossi, óleo perteneciente al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, del que sale por vez primera. También son estelares San Juan Bautista, de Giovanni Pietro Rizzoli, conocido comoGiampietrino, La sagrada familia de San Juan niño, de Andrés de Concha, yLa educación de Cupido, taller de Tiziano Vecellio, de Pieve di Cadore.
Igualmente hay cuadros de Jacopo Robusti El Tintoretto, Francesco Granacci, Lambert Sustris, Paolo CaliariEl Veronés, Martín de Vos, Agnolo di Cosimo Il Bronzino y Jacopo Carucci El Pontormo, entre otros.
Pero, más allá del alto nivel de las 46 pinturas, dibujos y aguafuertes que la conforman, la muestra pretende poner en valor este singular estilo del siglo XVI, que se conoce por sus formas alargadas. Marco Antonio Silva Barón, jefe de curaduría e investigación del MNSC, habla del dilema: “Conceptos de manierismo hay tantos como hay historiadores del arte. De hecho, es una idea contradictoria en esta disciplina. Fue el último concepto desarrollado para la historia del arte, justo cuando vino la época de los ismos a principios del siglo XX.
Al leer un libro sobre manierismo y confrontarlo con otro, probablemente se encontrarán que uno contradice al otro, aunque uno es una postura radicalmente diferente a lo que decía el anterior historiador. Esto ha creado una discrepancia muy grave respecto de este tema y la forma de abordarlo.
Para superar esta situación, Silva Barón retomó el término manierismo, pero yéndose a la fuente original respecto del significado de la palabra manieraque equivale a estilo. Sin embargo, cuando se escribe con mayúscula significa el arte más hermoso, más perfecto, más bello.
¿En qué consiste el arte más bello?El estudio anatómico de la figura, la perfección en el dibujo y una demostración científica de la naturaleza, contesta el curador quien enumera tres paradigmas del manierismo: la composición piramidal o triángulo compositivo; la forma serpentinada, ya que Leonardo da Vinci nos decía que las figuras hermosas debían de tener continuidad de movimiento, y la contraposición de las partes simétricas del cuerpo. Por ejemplo, en San Juan Bautista, de Giampietrino, uno de los hombros del predicador está al descubierto, mientras el otro está escondido.
También había diferentes escuelas. Silva Barón señala que el eje de la veneciana es el colorido, es decir, la sabia aplicación del color para crear imágenes de resplandeciente hermosura, mientras la maniera en el norte de Europa, así como en España, consistió en la absorción de la técnica italiana, para mezclarla con el preciosismo de la tradición local.
Como punto sobresaliente de la exposición está “la personalísima maniera de El Greco, uno de los artistas más originales en la historia del arte occidental, cuya obra se inclina por una desestabilización completa tanto del dibujo como del colorido, para dar pie a una exaltación del espíritu y la fe”.
De acuerdo con Carmen Gaitán, directora del MNSC, esta exposición de obras italianas, flamencas y españolas, es de una calidad que en mucho se iguala, hasta supera, puestas en escena en otros museos.
Manierismo: el arte después de la perfección se exhibe en Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera.

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dijous, de desembre 19, 2013

dilluns, de desembre 09, 2013

Muchas notas :-)

http://elsemanario.com/8429/museo-nacional-de-san-carlos-abre-sus-puertas-al-manierismo/

Museo Nacional de San Carlos abre sus puertas al Manierismo
Viernes, 6 diciembre, 2013

Museo Nacional de San Carlos abre sus puertas al Manierismo

Museo Nacional de San Carlos (MNSC) en la muestra Manierismo. El arte después de la perfección presenta a algunas de las escuelas pictóricas europeas del siglo XVI.
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Ciudad de México.- Una exploración panorámica sobre algunas de las escuelas pictóricas europeas del siglo XVI, especialmente las italianas y sus reverberaciones en la Nueva España exhibe el Museo Nacional de San Carlos (MNSC) en la muestra Manierismo. El arte después de la perfección.
En un recorrido, Magdalena Zabala Bonachea, coordinadora nacional de artes visuales del INBA, comentó que la exposición muestra cómo el manierismo influyó en los espacios coloniales, en el arte europeo e identifica los elementos que lo componen.
La exhibición presenta “las visiones de los artistas del siglo XVI, quienes plasmaron su preocupación por encontrar la forma perfecta. En una época en la que los artistas dejaron de ser anónimos”.
El curador del montaje, Marco Antonio Silva Barón, explicó que existen tantos conceptos de manierismo como historiadores del arte, y que para la actual muestra se abordó el término manierismo retomando la fuente original que es la palabra maniera que significa estilo, y Maniera(con mayúscula) que significa: el arte más hermoso, más perfecto y más bello.
Por ejemplo, la maniere difundida por Giorgio Vasari se basaba en la centralidad del disegno o dibujo; la de la Escuela Veneciana, en elcolorito o colorido; la maniera en el norte de Europa, así como en España, absorbieron la técnica italiana; pero el más representativo es Domenikos Theotokopoulos, El Greco.
Las 46 piezas en exhibición provienen del Museo Metropolitano de Nueva York, Museo de Arte de San Diego, Museo de Arte de Ponce, de Puerto Rico; Museo de Bellas Artes, de Montreal, y Museo de Arte, de El Paso; así como del Museo Nacional de Arte, Acervo de la Academia de San Carlos, Museo Nacional del Virreinato, Museo Soumaya, Colección Catedral Metropolitana, Museo Nacional de San Carlos y de las colecciones de Pérez Simón, Rodrigo Rivero Lake y Daniel Liebsohn.
Marco Antonio Silva comentó que la muestra inicia con la idea de maniere, definida por Giorgio Vasari, ya que la perfección se había alcanzado y se plasma en recetas, fórmulas y teorías que se llevarían al papel, en tratados.
Manierismo. El arte después de la perfección arranca con las obrasMadonna con el niño y San Juan El Bautista o Descanso durante la huida a Egipto, de Francesco Granacci; y San Juan Bautista, de Giovanni Pietro Rizzoli, conocido como Giampietrino; las cuales presentan los tres “paradigmas de la perfección” del manierismo, así como el estudio anatómico de la figura, la perfección en el dibujo y un estudio científico de la naturaleza.
Indicó que los paradigmas de la perfección son: la forma piramidal o triángulo compositivo; las figuras hermosas que debían tener continuidad de movimiento, esto con la forma de una S, (serpentinado) y la contraposición de las partes simétricas del cuerpo.
De entre las 46 piezas se exhiben las de Francesco Salviati, Retrato de un caballero, proveniente del museo Metropolitano de Nueva York. “Una obra con un manierismo elegante, deslumbrante, con el objetivo de impactar y provocar una fuerte emoción o impresión en quien la vea”, destacó el curador.
El montaje que estará abierto al público desde el 6 de diciembre tiene un punto de quiebre con dos piezas de Domenikos Theotokopoulos, El Greco: San pedro penitente Adoración de los pastores.
La exposición también presenta la irrupción del manierismo en la Nueva España. “Hacia 1570, una sociedad más urbana, sofisticada, tiene la necesidad de ornamentar sus iglesias, sobre todo en el ámbito urbano”, detalló Marco Antonio Silva.
Agregó: “no había artistas formados, por ello fueron contratados jóvenes que deseaban destacar y aceptaron el reto de venir a la Nueva España, convirtiéndose en fundadores de la escuela pictórica mexicana”.
Como ejemplo están las obras de Andrés de Concha, La sagrada familia con San Juan NiñoLa sagrada familia y el joven Juan Bautista, Los 5 señores, y de Baltasar de Echave Orio, La visitación.
La muestra cierra con una colección gráfica manierista compuesta por ochos obras del acervo del Museo Nacional de San Carlos.
La exposición cuenta con una sala lúdica donde los visitantes pueden interactuar con objetos y diferentes escenarios museográficos. “Buscamos que los niños comprendan el manierismo y sean parte de esta manifestación artística”, puntualizó Carmen Gaitán Rojo, directora del recinto.

Notas y notas...

http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=374876

Exhibe el Museo de Nacional de San Carlos formas del manierismo

5 de Diciembre, 2013
     
Una exploración panorámica sobre algunas de las escuelas pictóricas europeas del siglo XVI, especialmente las italianas y sus reverberaciones en la Nueva España exhibe el Museo Nacional de San Carlos (MNSC) en la muestra Manierismo. El arte después de la perfección.
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Una exploración panorámica sobre algunas de las escuelas pictóricas europeas del siglo XVI, especialmente las italianas y sus reverberaciones en la Nueva España exhibe el Museo Nacional de San Carlos (MNSC) en la muestra Manierismo. El arte después de la perfección.

En un recorrido, Magdalena Zabala Bonachea, coordinadora nacional de artes visuales del INBA, comentó que la exposición muestra cómo el manierismo influyó en los espacios coloniales, en el arte europeo e identifica los elementos que lo componen.

La exhibición presenta "las visiones de los artistas del siglo XVI, quienes plasmaron su preocupación por encontrar la forma perfecta. En una época en la que los artistas dejaron de ser anónimos".

El curador del montaje, Marco Antonio Silva Barón, explicó que existen tantos conceptos de manierismo como historiadores del arte, y que para la actual muestra se abordó el término manierismo retomando la fuente original que es la palabra maniera que significa estilo, y Maniera (con mayúscula) que se traduce al español como: el arte más hermoso, más perfecto y más bello.

Por ejemplo, la maniere difundida por Giorgio Vasari se basaba en la centralidad del disegno o dibujo; la de la Escuela Veneciana, en el colorito o colorido; la maniera en el norte de Europa, así como en España, absorbieron la técnica italiana; pero el más representativo es Domenikos Theotokopoulos, El Greco.

Las 46 piezas en exhibición provienen del Museo Metropolitano de Nueva York, Museo de Arte de San Diego, Museo de Arte de Ponce, de Puerto Rico; Museo de Bellas Artes, de Montreal, y Museo de Arte, de El Paso; así como del Museo Nacional de Arte, Acervo de la Academia de San Carlos, Museo Nacional del Virreinato, Museo Soumaya, Colección Catedral Metropolitana, Museo Nacional de San Carlos y de las colecciones de Pérez Simón, Rodrigo Rivero Lake y Daniel Liebsohn.

Marco Antonio Silva comentó que la muestra inicia con la idea de maniere, definida por Giorgio Vasari, ya que la perfección se había alcanzado y se plasma en recetas, fórmulas y teorías que se llevarían al papel, en tratados.

Manierismo. El arte después de la perfección arranca con las obras Madonna con el niño y San Juan El Bautista o Descanso durante la huida a Egipto, de Francesco Granacci; y San Juan Bautista, de Giovanni Pietro Rizzoli, conocido como Giampietrino; las cuales presentan los tres "paradigmas de la perfección" del manierismo, así como el estudio anatómico de la figura, la perfección en el dibujo y un estudio científico de la naturaleza.

Indicó que los paradigmas de la perfección son: la forma piramidal o triángulo compositivo; las figuras hermosas que debían tener continuidad de movimiento, esto con la forma de una S, (serpentinado) y la contraposición de las partes simétricas del cuerpo.

De entre las 46 piezas se exhiben las de Francesco Salviati, Retrato de un caballero, proveniente del museo Metropolitano de Nueva York. "Una obra con un manierismo elegante, deslumbrante, con el objetivo de impactar y provocar una fuerte emoción o impresión en quien la vea", destacó el curador.

El montaje que estará abierto al público desde el 6 de diciembre tiene un punto de quiebre con dos piezas de Domenikos Theotokopoulos, El Greco: San pedro penitente y Adoración de los pastores.

"El Greco es un artista por excelencia que crea su propia maniera, quien desestabilizó los cánones establecidos (la pirámide, el dibujo y el color) y exalta el espíritu y la fe", abundó Marco Antonio Silva.

Magdalena Zabala expuso que dicho pintor generó un canal importante hacia la pintura novohispana. "Él tendrá una tendencia similar dentro de esa pintura y es importante entenderlo, porque nuestra pintura nace de estos encuentros y tratados, por eso la importancia de hacer una muestra temática que revalorara este movimiento, ubicado en el siglo XVI".

La exposición también presenta la irrupción del manierismo en la Nueva España. "Hacia 1570, una sociedad más urbana, sofisticada, tiene la necesidad de ornamentar sus iglesias, sobre todo en el ámbito urbano", detalló Marco Antonio Silva.

Agregó: "no había artistas formados, por ello fueron contratados jóvenes que deseaban destacar y aceptaron el reto de venir a la Nueva España, convirtiéndose en fundadores de la escuela pictórica mexicana".

Como ejemplo están las obras de Andrés de Concha, La sagrada familia con San Juan Niño, La sagrada familia y el joven Juan Bautista, Los 5 señores, y de Baltasar de Echave Orio, La visitación.

La muestra cierra con una colección gráfica manierista compuesta por ochos obras del acervo del Museo Nacional de San Carlos.

La exposición cuenta con una sala lúdica donde los visitantes pueden interactuar con objetos y diferentes escenarios museográficos. "Buscamos que los niños comprendan el manierismo y sean parte de esta manifestación artística", puntualizó Carmen Gaitán Rojo, directora del recinto.

Manierismo. El arte después de la perfección estará abierta del 6 de diciembre a finales de mayo de 2014 en el Museo Nacional de San Carlos, en Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera. Horarios: martes a domingo de 10 a 17:30. Entrada general: 31 pesos.

jem
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Notas de prensa :D

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/12/05/instalan-en-museo-de-san-carlos-la-muestra-201cmanierismo201d-2634.html

Instalan en Museo de San Carlos la muestra: “Manierismo”

jue, 05 dic 2013 17:38
México, DF. Justipreciar un singular estilo del siglo XVI es la finalidad de la muestra Manierismo: el arte después de la perfección, muestra que acoge el Museo Nacional de San Carlos.
La exposición en el recinto de Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera, que se inaugura este jueves a las 19 horas, reúne 46 obras entre pintura, dibujo y aguafuerte.
Compuesta por dos cuadros de Domenikos Theotokopoulos El Greco, así como obra de Jacopo Robusti El Tintoretto, Francesco Salviati y Andrés de Concha, entre otros, la muestra retoma el término manierismo, pero yéndose a la fuente original respecto del significado de la palabra ‘‘maniera” que equivale a ‘‘estilo”. Sin embargo, cuando se escribe con mayúscula significa ‘‘el arte más hermoso, más perfecto, más bello”, expresa Marco Antonio Silva Barón, jefe de curaduría e investigación del museo.
El especialista advirtió que cuando se habla de manierismo, ‘‘hay tantos conceptos como hay historiadores del arte. De hecho, es un concepto muy contradictorio en esta disciplina. Fue el último concepto desarrollado para la historia del arte, justo cuando vino la época de los ‘ismos’ a principios del siglo XX”.
Magdalena Zavala, coordinadora nacional de Artes Visuales del Instituto Nacional de Bellas Artes, señaló que la exhibición responde plenamente a la vocación del Museo Nacional de San Carlos, que es el espacio idóneo para albergar una muestra de este tipo, ya que permite al visitante observar cómo el manierismo influyó en los espacios coloniales, a la vez que conocer en qué medida este estilo permeó las estructuras del arte europeo en general.

El legado maldito del sionismo

 http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/12/here-why-deconstructing-zionism-important-201312863538927197.html
OPINION

Here is why deconstructing Zionism is important

To criticise Zionism means to demand justice for its victims.

Last updated: 08 Dec 2013 09:58
Michael Marder

Michael Marder is Ikerbasque Research Professor of Philosophy at the University of the Basque Country, Vitoria-Gasteiz. He is the author of The Event of the Thing: Derrida's Post-Deconstructive Realism (2009), Groundless Existence: The Political Ontology of Carl Schmitt (2010).
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"The conflation of Zionism and Judaism is a gross mistake," writes Marder [AFP]
The final sequence of Eran Riklis' poignant 2008 film Lemon Tree, based on actual events, is symptomatic of the hidden dynamics of the Israeli-Palestinian conflict. Israel's defence minister, who moves with his family to a new house on the occupied West Bank, deems the neighbouring lemon grove of a Palestinian widow Salma Zidane, a security threat. His legal team files a motion to uproot Zidane's lemon trees in a case that reaches Israel's Supreme Court.
The Court's decision is truly Kafkaesque: The trees are to be "pruned" to a height that would not exceed fifty centimetres off the ground in order to allow for an unobstructed view of the territory. In the final sequence, we see the defence minister standing in front of a concrete wall separating his backyard from his Palestinian neighbour's grove.
As the camera zooms into and sweeps over the wall - in a cinematic transgression of boundaries, "separation fences", and apartheid lines - it reveals Salma Zidane wistfully walking on the other side, amid the maimed stumps of her trees.

The symbolic identification between the lemon grove and the stateless Palestinian people is obvious. But what does the Supreme Court decision mean in this context? Does it not imply that, whenever they are not altogether uprooted, expelled from their houses, and forcibly removed from their land, Palestinians find themselves in an impossible situation of barely remaining alive, no more than fifty centimetres off the ground? Does it not suggest that, even if they are to keep the roots tethering them to Palestine, their growth will be stunted and they will bear no fruit?
The concrete wall casts everything around it in its own image, rendering the world it divides uninhabitable and hence world-less, lifeless and sterile. And so, the film reconfigures the entire Palestinian-Israeli conflict as a standoff between the inorganic (and deadening) force concentrated in the wall and the vanishing presence of the organic realm condensed in the lemon trees. The Israeli national myth of "having made the desert bloom" reveals the dark underside that has made it possible in the first place: Zionism has turned, and continues to turn, blossoming tree groves into a desert.
To deconstruct Zionism is, therefore, to demand justice for its victims - not only for the Palestinians, who are suffering from it, but also for the anti-Zionist Jews, 'erased' from the officially consecrated account of Zionist history.
Zionism and deconstruction
French philosopher, Jacques Derrida once said that deconstruction is the possibility of justice.
To deconstruct Zionism is, therefore, to demand justice for its victims - not only for the Palestinians, who are suffering from it, but also for the anti-Zionist Jews, "erased" from the officially consecrated account of Zionist history. By deconstructing its ideology, we shed light on the context it strives to repress and on the violence it legitimises with a mix of theological or metaphysical reasoning and affective appeals to historical guilt for the undeniably horrific persecution of Jewish people in Europe and elsewhere.
It is, of course, possible to appeal to justice without evoking deconstruction, which is not, in formal philosophical terms, the necessary condition of possibility for this demand. Why, then, deconstruct Zionism? Why now? And, in the first place, what does such a deconstruction entail?
Let us begin with the meaning of deconstruction as it bears on Zionism.
In its most basic sense, the injunction to deconstruct Zionism entails a radical ideology critique with its careful examination of all the presuppositions hidden in an "-ism". History matters: Like other ideologies, Zionism was a historical construction, a more or less coherent project that took a vast array of forms, running the gamut from the religious to the secular.
Deconstruction replays the history of Zionism backwards; teasing out its motivations, strategies, and above all the unstated preconditions for what is included in its doctrine (for instance, the dismissal of the pre-1948, of the already existing non-Jewish inhabitants of Palestine in the slogan, "A land without a people for a people without a land").
In a deeper sense, deconstruction means exposing and undoing the claims to an eternal truth that are prevalent in a metaphysical way of thinking. In all its forms, Zionism takes the concept of the Jewish people and its connection to the "Land of Israel" to be trans-historical and unitary, temporary exiles notwithstanding.
Proclaiming Jerusalem to be the "eternal and indivisible" capital of the State of Israel wilfully neglects the city's historicity, its changing architectural, demographic, and political realities through the centuries. Zionism further presupposes the return of the Jewish people to their "historical homeland" and, thus, a recovery - political and otherwise - of the lost unity of the exiled.
To deconstruct Zionism is to interrogate, at once with rigour and with intense personal and political commitment, the myths of national-religious-ethnic origins, of an Odysseus-like return to the place from which ancestors were exiled, and of the unbreakable unity of a people underlying the diversity of its exilic identities.
Responses to the critics
It is easy to anticipate some of the criticisms that will be addressed to any attempt to deconstruct Zionism. These are likely to fall into three broad categories.
1- A focus on Zionism but not on Palestinian ideologies is one-sided and therefore asymmetrical. It lacks the neutrality that marks scholarly research.
But how can one champion a neutral and symmetrical scholarly approach in situations where conditions on the ground are decidedly asymmetrical and become ever more so day by day? What is symmetrical about a confrontation between a powerful state and a stateless people?
More often than not, scholarly neutrality is but a subterfuge, a cover of neutralisation and depoliticisation (as Carl Schmitt would have it) that creates the desired "every story has at least two sides" effect, allowing injustice to proceed with impunity. This is a textbook case of such a stratagem. The plea for neutrality is itself a part of the metaphysical narrative to be deconstructed.
2- Scrutinising Israeli Zionism, instead of discussing the oppression prevalent in other states in the region, is unfair. Israel is singled out, while many of them are much worse.
Curiously, the proponents of this argument would not have a problem endorsing Israel's exceptionalism: For instance, when it becomes the first country in the world to refuse the request to appear before the UN Human Rights review. At once a state among others states and a unique state above international law, it is ideally rendered immune to criticism.
Our task is to single it out precisely because it is a state that is quite exceptional, though not in the same sense as those making this claim have in mind. Israel's exceptionalism hinges on the fact that it was a state created thanks to a massive displacement of Arab populations that inhabited the area under the British Mandate and an equally massive influx of immigrants from war-torn Europe and the Middle East.
First, the biggest threat to the wellbeing and security of Israeli Jews (and, often, by implication of Jews who live elsewhere in the world and are assumed to be the supporters of Israeli policies) is neither Iran nor Syria; it is the State of Israel itself.
A state that was constituted, presumably, to atone for one of the biggest tragedies of the 20th century and that, without delay, perpetrated countless crimes against its Palestinian neighbours.
A state that, to this day, re-founds and legitimises itself based on a mix of millennia-old theodicy and a frozen mould of 19th-century European-type nationalism, which has not survived in this form anywhere in Europe.
A state that proclaims itself to be the only democracy in the Middle East, while systematically treating its Arab members as third-class citizens and keeping the imprisonment of some of its Jewish citizens secret.
3- Critique of Zionism is rooted in contemporary anti-Semitism, practised by dissident Jews and non-Jews alike. To criticise Israel is to hate the Jewish people and to prepare the grounds for a new Shoah.
First, the biggest threat to the wellbeing and security of Israeli Jews (and, often, by implication of Jews who live elsewhere in the world and are assumed to be the supporters of Israeli policies) is neither Iran nor Syria; it is the State of Israel itself.
Aside from Israel's belligerent behaviour on regional and international arenas, its occupation of Palestine not only makes the lives of people who live under this regime impossible, but is also unsustainable as it drains public resources for the purpose of providing "security" to fanatical settlers. It is imperative to deconstruct Zionism not out of hatred, but out of intense concern for the Jewish Israelis, who are set on a path of self-destruction in oppressing and decimating a neighbouring Palestinian population.
Second, the conflation of Zionism and Judaism is a gross mistake: Many Jews, in Israel and outside its boundaries, are non- or anti-Zionist, while many Zionists are not practising Jews. Even a conflation of Zionism and the current State of Israel is unjustifiable, as many in the history of the Zionist movement considered the possibility of creating a Jewish state elsewhere - for instance, in East Africa.
Third, deconstructing Zionism is not just a critique; it is an exercise in unravelling its philosophical suppositions. Zionism is a metaphysically inflected ideological and political worldview, not a religion, and most definitely, not an ethnicity.
To criticise it is no different from criticising, say, Portuguese imperialism in the period between the 15th century and the end of the Salazarist New State in 1974 (except that Portuguese imperialism is already a thing of the past, while Zionist occupation is still on-going).
'If not now, when?'
Finally, why now?
The question echoes that of a Jewish sage, Rabbi Hillel, who famously asked: "If I am not for myself, then who will be for me? And if I am only for myself, then what am I? And if not now, when?"
A question of ethical commitment, "Why now?" receives a response in the form of another question: "If not now, when?" Against the backdrop of the farcical "peace process", deconstructing Zionism is a matter of urgency, because the past, present, and future victims of Zionist oppression demand justice. Ethically, we must be for them. Only then, can we hope to be anything at all.

Note: For more philosophical analyses of this issue see: Gianni Vattimo & Michael Marder (eds.), Deconstructing Zionism: A Critique of Political Metaphysics (Bloomsbury, 2013). The above text has been adapted from this collection.
Michael Marder is Ikerbasque Research Professor of Philosophy at the University of the Basque Country, Vitoria-Gasteiz. He is the author of The Event of the Thing: Derrida's Post-Deconstructive Realism (2009), Groundless Existence: The Political Ontology of Carl Schmitt (2010).
The views expressed in this article are the author's own and do not necessarily reflect Al Jazeera's editorial policy.